martes, 14 de abril de 2015

Dentro de mí.

Definir mi personalidad es bastante complejo puesto que ante todo me considero una persona diferente del resto, cuando me piden identificarme con alguien me cuesta bastante ya que creo que tengo mi propia y peculiar manera de pensar y actuar.


Las facetas de mi personalidad que me agradan son varias, lo primero es que soy muy extrovertido, no tengo vergüenza al conocer gente nueva ni a hablar en público, ni tampoco al exponer mi opinión sobre algo delante de cualquier persona. Otra cosa que me gusta de mi personalidad es que suelo ser muy agradable con la gente, a menos que alguien me haya hecho sentir muy molesto. Siempre trato de agradar a todo el mundo, me gusta caer bien y creo que soy una persona simpática. Esto último viene precedido por lo que pienso que mejor me define, y es que me considero ante todo, divertido. Me encanta reír y me encanta que la gente ría conmigo, siempre estoy pensando en hacer reír al resto y a veces lo consigo hasta sin querer. Para muchas cosas soy como un niño pequeño y eso tiene su lado positivo pero también tiene su lado negativo. Yo diría que soy los pensamientos de un niño combinado con la capacidad de un adulto escondido detrás de el cuerpo de un adolescente.


Los aspectos de mi personalidad que menos me agradan son mi espontaneidad, mi bajo autocontrol en momentos de ira, y mi falta de madurez. Muchas veces actúo sin pararme a pensar en las consecuencias de lo que estoy haciendo, y esto me ha traído malas consecuencias desde siempre, es cierto que poco a poco voy mejorando en este aspecto, pero aún me falta mucho por mejorar. Lo que menos me gusta de mi es mi falta de autocontrol en momentos de ira, cuando llego a ese punto cambio totalmente mi manera de ser, bien es cierto que me pasa muy pocas veces, un par de veces al año contadas, pero cuando me pasa me transformo. Todo mi cuerpo tiembla, y a pesar de ser una persona muy tranquila me vuelvo muy agresivo, no escucho a nadie y desahogó mi rabia con golpes, a veces incluso dañandome a mi mismo. Sin duda es lo que más me gustaría cambiar de mi. Finalmente esta mi falta de madurez, es algo que siempre me ha definido y aunque en las áreas que considero realmente importantes creo que soy maduro, hay en muchos aspectos en los que actuó como un crío de seis años. Mi círculo cercano siempre me ha dicho que debería madurar pero esta inmadurez es en parte la que me hace ser divertido, no sólo para el resto sino también para mi mismo ya que muchas veces hago gracias no para hacer reír al resto sino para reírme yo mismo. Me gustaría madurar sólo en ciertos aspectos, hay en otros en los que me gustaría ser siempre un niño, no le veo el lado negativo a que me encante jugar a juegos infantiles y ver dibujos animados por ejemplo. Todo es malo en exceso, pero hay cosas "malas" que en su justa medida quizá no sean tan malas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario